jueves, 24 de mayo de 2012

20/05/2012. Playa de La Patacona. Cuando comprendí el infinito y sonreí.









Cuando era pequeño uno de mis terrores nocturnos era el infierno. En catequesis me habían dicho que si moría en pecado estaría toda la eternidad sufriendo. Ir al infierno, era sufrir infinitamente.
El concepto de infinito para un niño es incomprensible.
En el instituto los profesores de matemáticas me enseñaron ese concepto.
Pero no fue hasta la mañana del 20 de mayo cuando sonreí mientras miraba los dibujos de la espuma del mar en la orilla de la playa e intuía de forma sencilla, como esos dibujos efímeros y luminosos, siempre cambiantes e interminables me mostraban el infinito, pero de una forma amable y luminosa.

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